Crecí entre tías con diferentes apellidos, fisionomias y caracteres , maridos, familias y muchos primos , del cual yo era el menor y quizá muchas veces privilegiado por ser bastardo, marica , muy observador y negaba todo lo que para ellos era un juego , siendo para mí era una experiencia de vida.
En la casa de "Tía Clorita" se jugaba mucho dominó, en una casa inmensa en donde vivía mi tía , su marido y creo que 10 nietos, algunas veces me sentaba de primero en la mesa a comer, pensando que me quedaría sin un bocado, pero mi tía era una contrabandista, que nunca presumía del dinero sino del buen comer, por lo tanto, mi "gula" quedaba satisfecha siempre, en esa casa , vecina al cementerio CalanCalan de Barranquilla, en donde me divertía cada quince o veinte días, cuando la visitaba corriendo entre pasillos , comedores y como 7 dormitorios , por los cuales juegeteabamos, nos toqueteabamos entre primos y al final en la ducha , nos mirabamos los penes midiendo su grosor , sin vergüenza o pudor alguno, mientras "los Picós "del barrio sonaban a todo timbal y la calle sin paimentar me parecía estar fuera de Barranquilla, pero muy dentros de ellla, era libre de hacer lo que quisiera sin la autoritaria voz marcial de mi mamá que decía " no verroches más QUE TE ENSUCIAS EL PANTALÓN" a lo que mi tía con voz dulzona y acariciandome respondía: "DEJÁLO, NO VÉS QUE ES FÉLIZ". Yo miraba la penetrante y punzante progenitora mía que con su manía por la limpieza y el orden, terminaba , diciendo: "Vuelves a la casa el domingo " y se perdía entre la calle empiedrada sin un beso y mi cuerpo y alma se regocijaba de saber que dormiría entre mis primos . toqueteando, jugando y riendo , sin gritos de mi madre y con al sonrisa benébola de mi tía Clorita que se esmeraba por cocinar envuelta entre una sencillez amorosa y complice , mientras mi tío y sus amigos y vecinos seguían la partida de dominó hasta la cena. .
Luego de la comida llegaba "El FLI", una bomba llena de gas para matar mosqutos y mi tía ordenaba quien dormiría en cada habitación, mi tío Jonas, prefería la hamaca, en donde para dormir leía un libro y mi tía solía ir a visitar a una de sus hijas , que era vecina suya, yo aprovechaba entonces para mirar los labios carnosos de mi primo Josué que me invitaba a una lujuría que para un niño de 10 años , resultaba curiosa, , él tenía mi misma edad , unos ojos indios inmensos y una color marrón en su piel y una maldad natural en su mirada que emudecia mis labios y me me provocaba a dormir, mientras me besaba debajo de la cama de mi tía dieciendome "duermete, mañana jugamos ..."
Con el tiempo entendí que fue el pimer amor platónico que tuve sin la cabeza de mi madre Salomé ....