En la bruma de
la Metrópolis nacen las
expectativas,
renacen las
miradas hacia lo extrañamente conocido,
lo cotidiano y
aburrido en cada parada,
pero ,
con el arribo del Rey Sol ,
se transforma,
se diviza entre
colores que solo la naturaleza repite,
repite,
repite.
Se extiende la mirada en sí y lo más distante se acerca entre masas,cuerpos y senasaciones,haciendo del cuadro original la rembembranza de lo deseado y permanentemente efímero.

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