Berlín tiene muchos lagos y el fin de semana se vuelve agresivo ,si los habitantes no encuentran su lugar de diversión en medio del turismo creciente que vende la capital prusiana. Es el placer de no salir de aquí y ver entre verdores como la ciudad crece en sí y con ella los que llegan y se van, los que la descubren y la conocen ,los que diariamente nos envuleve en tranquilidad casi incleíble en otra capital europea, Berlín , se ha metido en el bolsillo de los pobres que le miramos con complascencia en su evolución perenne.
Tengo suerte al vivir aquí y tener familia (mi hijo y mi compañero sentimental) que me llenan de actividades, de alegrias y sobre todo de experiencias que cada día aprendo sin deshechar nada, explorandolo todo en la línea infinita de cualqueir humano.
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