Todos queremos ser lo que realmente no somos en fotos o elegantes presentaciones que descuadran la armonia realemente humana que cada uno tiene, reduciendóla a un recuerdo que apara el olvido.Pero ,para eso tengo mi botella de ron o mi tabaco de marihuana que me espanta de la realidad y me sumerje en lo conocido ,con diferentes colores, de acuerdo a mi fantasía.Para unos la vida es un transito con paradas permisivas y catalogadas, para otros solo un instante con diferentes étapas que prolongan o no el camino a seguir. Estamos en un tiempo como cualquier otro tiempo de la historia humana, quizá con más técnología y cercanía a lo que nos sucede cotidiananmente, como desperdicio anunciado y colectivo que deslumbra en satín lo que escondemos, esa carroña bipolar que tienta al ser humanao entre lo desconocido y por conocer y la fantasía propia.
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