Dejé la cueva saturada de sudor ajeno y me chispea el sonido efimero de una niñez llena de frutos amados, de voces inolvidables de olores repetibles en cada ciclo de mi presencia y ausencia.
Pedazos de madera olorosa simplifican mis problemas minusculos,calles enfriadas por el viento me rescatan al presente y me dejan seguir mi camino...
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