Ellas llegaron cargadas del "olor de guayaba",con galletas de soda"Hatuey" y minando mi apetito por un buen trago de ron "Siboney" envuelto en una "cutara,canasto macuto"y con ellas el olor a Mar de Santo Domingo, de Benín, de Samaná, dejandome con ganas de "coger mis motetes,corotos,vaínas,equipaje" y caminar por el malecón citadino envuelto en fibras rumorosas de voces que alborotan mi espíritu.
Recurrieron a la mejor medicina que tenemos los caribeños:HUMOR!, desfloraron mi paciencia ,en ésta arrogancia europea, etereamente pasiva, alegrando mi visión de los colores, de la vibración instantánea del soplo vocal de una permanente producción de BUEN HUMOR, el nuestro ,irrepetible e intraducible en cualquier idioma, incluso en Castellano de España.
Recorrimos un Berlín envuelto en cambios climatólogicos , remebranzas de vacaciones vividas a las orilllas de un río frío , procedentes del centro de la isla y en dirección a Santo Domingo.Mostrando que lo original es irrepetible ,lo sincero es construído por la verdadera entonación del canto alegre que define cualquier mochuelo o turpial.Repetimos asañas improvizadas con un público atolondrado por la escadaloza entonación que suelo hacer para demarcar mi procedencia, ya que sin alboroto la vida no es más que un silencio diurético y aburrido!
Gracías hijas de Quisqueya, gracías por dejar en cada ricon de mi cocina un "Caribe teñido de colores otoñales"!
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