Vivir y dejar vivir, es la democracia infinita y dificil

Ahogos, amores,registros personas y animales envueltos en signos

jueves, 17 de febrero de 2011

UN LOCO BOCÓN



Desde que empece a tener "uso de razón", como decía mi querida Esther aprendí y diferenciar entre lo que gustaba y lo que no, entre decir lo que pensabay lo que hacía, algo heredado de mi madre que con sus casi 90 años es una guerrera que no entrega su espalda de sudor ni sella su voz al silencio. Crecí entre una prestamista a que todos llamaban "la turca" por sus facciones y que fue mi madre y que me enseño a cerrar la boca, pero yo era rebelde y decía mis pensamientos como decía mi maestro Nicolás Curiel " Fernando dice mucho más que las palabras" y eso pienso ahora que veo mi vida como siempre ha sido llena de emociones, de risas, de baíles intereriores y exteriores, pero sobre todo soy sincero conmigo mismo, algo dificil para un latinoamericano , ya que vivimos de la pariencia , del comentario bien hecho, de la mentira fácil, de la religión que parece una epidemia de intolerenacia en un mundo computarizado pero mal informado.
Mi adelescencia fue el experimento más bello de mi vida, sin tabues propios y a pesar de los que lo intentaron , no pudieron con ésta mezcla de sangre que corre por mi cuerpo, quizá porque nunca oculté quien era y que pensaba. Recuerdo que llegaba del colegio en Barranquilla ofendido por ser hijo "BASTARDO",como me insultaban alguien que decía ser familia mía y me preguntaba constantemente "DÓNDE ESTÁ TU PAPA? EL NO VIVE CON TU MAMÁ?; YO TENGO EL MÍO" o los otros que comentaban que mi caminar y mis nalgas no eran presisamente masculinas. Pero a todos ellos nunca respondí más que con mi inteligencia y la frase de mi abuelo Domingo Licona Zapateito de Oliveira:"LA PEOR OFENSA A UN SER HUMANO ES IGNORARLO", creo que eso he hecho casi toda mi vida, porque los rencores no tienen lugar en mi corazón, sólo puedo reír y mucho. Pero crecer como un ser social me lo dío mi vida en Caracas, allí, tuve más que sobrevivir, vivir en todos sus aspectos, tán intensos como exitantes, entré en el teatro y desde allí tuve más capacidad de entender el mundo y lo complejo que era para un jóven que tenía muchos sueños sociales, utópicos pero valedederos entonces, ser un imigrante me abrió el mundo y su entendimiento. Hoy, cuando después de casi diez y seis años vivo fuera de mi continente , enriquecí aún más mi personalidad y un hijo con el cual día a día entendí la paciencia, el amor se extendió y llegó a mi vida actual con la cual no puedo dejar de decir que siempre he sido, soy y será féliz, ya mi felicidad la he encontrado en mí y luego he amado a los demás, ya que el que no conoce el amor propio no entrega amor colectivo, el que predica sermones fatuos suele ser la peor persona en su vida privada y tengo una boca bien pequeña en tamaño, pero bastante delineada para decir lo que el cerebro produce, sabiendo eso sí, sus consecunecias.
El que lanza una piedra se le devuelve con más odio así mismo, quizá como parte de la armonía del humano que hemos construído.

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