La crisis de los pequeños aumenta la existencia de los bares , en donde la improvisación y fantasía debe remediar el pago de alquileres que por convertirse Berlín en la Babilonia actual repercute en la desaparición de bares como "Donnerstags Bar" (bar de los jueves) o Freitags Bar (bar de lo viernes) o las más espontáneas , pero organizadas fiestas en bares que no aparecen en ninguna guía de la ciudad. Afortunamente la juventud berlinesa tiene de sus antecedentes, su grito continuo contra las reglas financieras y busca caminos competentes contra los investores que ven en los bajos costos de alquiler que ofrece Berlín comparado con cualquier capital europea, el mejor camino para comprar grandes espacios y encarecer así los alquileres por un lado y constituyendo una atmósfera de odio entre jóvenes que queman coche para niños en los edificios de barrios como Prenzlauer Berg, en dónde muchos artistas, creadores, bares e iniciativas de vecinos han desaparecido por una dinámica de eco - mamás que miran como sus "bebés" podrían convertirse en los nuevos enemigos de una vida bastante vegetal , algo así como volver a preguntarse si Alemania es un país de reproducciones para asegurar los servicios generales cuando los hoy padres sean en 30 años abuelos.
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