Cuando Esther Cecilia se sentaba conmigo a explicarme que en la vida no todo lo que comemos es sano, me recomendaba no comer muchas carnes rojas y si mucho pescado, entonces se levantaba de su mecedor preferido y empezaba a prepararme deliciosos jugos con cuales crecí, sin haber probado una coca cola, algo que en casa era visto como un diablo , junto a los chocolates y dulces que alrededor de nuestra cultura caribeña no faltaba. Hoy comprendo que mi querida tía era una mujer de visión , de respeto por la naturaleza y por lo que nosotros como humanos consumimos sin saber por qué.
Sin embargo la procedencia de los alimentos de hoy ,están marcados por una globalización cargada de muchos factores, así , aquí en Alemania, se consume muchos cereales, frutas tropicales y sobre todo enmarcados en lo "ecológico" que termina siendo un engaño real para el consumidor. Se recomienda comprar productos de la región y no importados que para llegar a Europa tardan entre dos y cuatro meses, es decir contradicciones vienen y van , "a petición del público consumidor". Los alemanes empiezan a ver en cifras que no tienen relamente respeto para consumir y comprar alimentos que después de estar cercanos a su fecha de vencimeinto son echados al cesto de la basura sin dolor alguno. Las cifran son escandalosas en un país que pasó de la hambruna al exceso, de lo necesario a lo supercial y al juego moral de extenderse desproporcionadamente entre su población jóven, que por el camino que va , se convertirán en los obesos de Europa, sin cultura alguna para el consumo alimentario básico.
La influencia de la "dieta mediterranea" tiene en la población germana poca aceptación y se vé aún relacionada con vacaciones sol y diversión, alejadas de su verdadero significado comestible y real , sus proteínas, sus vitaminas y sobretodo , su relación humana y vital con el desarrollo humano para las venideras generaciones que crecerán desinformados , apesar de tener todo lo que deseen saber en Internet.
Los japoneses nos han enseñado dos caras opuestas de lo que somos los humanos, por un lado conviven con plantas atómicas y una energía que le hace daño a su población ( y no desde Fukuchima) y por otro lado consumen soya y pesacado, algas y vegetales que han demostrado el alargamiento progresivo de sus habitantes.
De todo se puede aprender , y saber comer es algo que los humanos de occidente no hemos llegado a entender, quizá el futuro nos depare mejores formas y maneras de entenderlo.
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