Vivir y dejar vivir, es la democracia infinita y dificil

Ahogos, amores,registros personas y animales envueltos en signos

lunes, 2 de julio de 2012

LA FELICIDAD NO ES CIEGA ;TIENE COLOR Y SABOR

Ver crecer  a un hijo es una experiencia irrepetible y hermosamente gratificante. Nunca fuí , y seré un padre que dirá que mi hijo es lo ma´s bello, ni lo más hermoso, ni lo más... bla, bla, no. Para ser un progenitor se cometen muchos errores en su crecimiento, en su desarrollo y llegamos a las conclusiones , sin saber si lo hacemos bien, quizá porque no queremos ser autoritarios como fueron nuestros padres con nosotros y nos manejamos entre dos aguas peligrosas que con la experiencia terminamos definiendo. Todos los hijos somos producto de lo que nuestros padres nos dieron en palabras, obras , aunque siempre omitieron sus errores. quizá por ello somos tolerantes con límites de protección innecesaria y  a veces perjudicial para nuestro crecimiento humano.
Tengo la dicha de vivir cerca de mi hijo y de respirar con él sus deseos, su música, sus nuevos rumbos y sobretodo su entendimiento humano, respetando su personalidad y su decisiones, tanto como él las mías, por ello nos entendemos y el abrazo de encuentro es un motivo claro de amor paterno y fílico . Más aún cuando mi amor se reparte con otro hombre que entiende mis locuras cotidianas y quiere a mi hijo, haciendome ver que ya ha crecido y empieza lentamente a ver el mundo que tiene ante sus ojos, su pensamiento y sus actitudes. Creo que haberme hecho padre por amor y decisión propia es la respuesta  al ver una perosa que ha cambaido desde su nacimeinto hasta hoy, cercano a mi pareja que alimenta mis encuentros y comparte mis mejores deseos hacia mi (antiguo bebé), hoy párbulo en desarrollo...

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