... así dice una canción , interpretada por una encantadora voz argentina , aludiendo a las "cosas simples" , y sus valores pasajeros , que en la materialidad de las "cosas" a veces trata de atarnos.
Ayer despedimos en familia en la casa de mis suegros, una étapa histórica para él y su amada, llena de recuerdos , vivvencias, alegrías, tristezas y sobre todo amor colectivo que más que idiología han sido sus motores cotidianos de vida. Vidas que llegaron a encontrarse en un Berlín dividido , en tiempos de Guerra Fría y que pobló sus experiencias en cada rincón de ésta casa con los hijos que ahora les vuelven a compartir el tiempo ido y festejar el por venir.
La romántica definición de jardines e inmesidades de espacio ,choca con la realidad y sus consecuancias envueltas en trabajo y mantenimiento , en fronteras físicas que limitan el disfrute de la vida por amarrarse a lugares, por que todo cambia , cambia, siempre estaticamente en movimiento.
Ahora festejamos la belleza del futuro , los momentos que disfrutaremos en reducido espacio, con la alegría de volverse a ver y desencadenarse de objetos que pertenecen al pasado y renuevan el presente con fácilidad de vida. de respiro, de tiempo...
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