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domingo, 3 de noviembre de 2013

BERLIN EN DOS RUEDAS

Desde Kreuzberg hasta Prenzlauerg Berg en donde vivo hay una distancia de tiempo, espacio y sobre todo de cambios, Kreuzberg era el sector de los migrantes turcos y luego árabes, hoy es  la Babilonia de Berlín. Sus caminos cambian de acuerdo a la llegada de nuevos grupos sociales, los restaurantes varían desde el Cercano hasta el Lejano Oriente , desde el norte hasta el sur de Europa y México ya tiene muchas taquerías como representación de su gastronomía. Los bares que antes eran salones belleza, tiendas cerradas por falta de compradores, pequeños supermercados que en  24 horas venden lo necesario y lo no deseado cuando los bolsillos están vacíos, ya que en Berlín no hay límite para abrir o cerrar negocios familiares y se convierten en las respuestas del bebedor nocturno, del pasajero tardío que por trabajar olvidó comprar el pan o la leche. Los bares -galerías-salones de belleza, los centros de lavado de ropa integrados con bares , esperando con una cerveza en mano o un vino, enrolando un tabaco de mariguana o leyendo un libro, son respuesta ante las nuevas migraciones del sur de Europa, gente joven que llegan con muchas expectativas de vida libre y tolerante , saliendo de la crisis humana que a todos atormenta en España o Italia, medidas sin límites , búsquedas y al final la diversión y los conciertos de grupos en SO36 en la conocida Oranienburgstrasse, reinando ella y  abarrotada de idiomas y los gritos y la alegría se envuelven en un otoño relativamente frío. Mi bicicleta me lleva entre las fábricas y centrales eléctricas que se han convertido en palacios musicales o discotecas con los mejores y desconocidos djs del mundo, los restaurantes comienzan a vaciarse y los bares se preparan para otra noche irrepetible como lo es Berlín cada día. A medida que me acerco a Mitte, el silencio reina entre los grandes cruces de avenidas Maxistas-Leninistas que terminan en Alexander Platz, entonces los jovenes y sus movimientos cambian de actitud, algunos hijos de mafiosos italianos que compran casas en Berlín deambulan aún con bolsas y compras de objetos que ocupan un escaparate y serán usado quizá una vez. Las esquinas de Mitte , lujosas, vacías de compradores, pero exclusivas cierran ante la marcha del sol y la llegada de la luna . Prenzlauerg Berg , mi barrio, que cambió de tener habitantes obreros, albañiles, intelectuales o estudiantes, se envuelve en una nueva cortina de prestigio y de apartamentos y casas imposibles de pagar , mientras se absorbe un sector histórico de lo que fue un Berlín dividido, sólo el Muaerpark (Parque del Muro ) queda como oasis de respiro para los que ni herencias ni cuentas en Zurich tenemos. La subsistencia de bares playeros y discotecas improvisadas acompañan a sus moradores que refuerzan sus dineros para estirar la inolvidable noche de cada noche.

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