Todos los días distingo las piernas que agitan movimientos repetidos. Son mías, rígidas a veces, revoltosas de acuerdo a la estimulada manera de pintar paisajes , el metro recorre sus misma ruta mis cha caras sudan mientras nadie deja una noticia asombrosa ni respira prolongados, las paradas exterminar los segundos por venir. Cada hueco marcado es señal vívida. Próxima. Calurosa o apestosa, calculada o cansada de ritmos escogidos por sus pellejos ausentes....amaneciendo con hierros transportados y muertos debajo de una ciudad de escombros y esqueletos bañados de perdón. BERLIN.
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